
1. El barco de Teseo
La paradoja del barco de Teseo nos aproxima a una de las preguntas más antiguas y actuales: qué permanece de nosotros a medida que cambiamos.
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2. La voz de Eco
Su historia nos permite preguntarnos cuánto de lo que decimos nos pertenece y cuánto procede de las voces que nos han nombrado, definido o acompañado.
3. El reflejo de Medusa
Hay aspectos de nosotros mismos que tampoco pueden contemplarse de frente. A veces necesitamos una imagen, una mediación o la mirada de otro para aproximarnos a ellos.
4. El hilo de Ariadna
El hilo no eliminaba el laberinto ni mostraba la salida desde el principio. Era una referencia mínima: algo a lo que poder regresar cuando todo parecía confuso.
5. El banquete
El deseo nos acerca al otro, pero también nos enfrenta a una distancia que no siempre podemos reducir. Amar, desear y encontrarse no significa poseer ni borrar los límites entre dos personas.
6. El peso de Atlas
Su imagen representa aquello que cargamos durante tanto tiempo que puede llegar a parecernos parte natural de nuestro cuerpo: responsabilidades, expectativas, mandatos y pesos que quizá nunca fueron únicamente nuestros.
7. Orfeo mira atrás
Su historia habla del amor y de la pérdida, pero también de esa necesidad profundamente humana de comprobar si aquello que dejamos atrás continúa siguiéndonos.